| La
Economía haitiana goza de la reputación
de ser abierta con un mercado muy asequible
donde se consumen productos de múltiples
procedencias y para muy diversos gustos.
La
inversión en Haití está
unida únicamente a la capacidad del
individuo o del grupo de reunir los recursos
financieros necessarios. Legalmente todas
las formas de sociedades comerciales que corrientemente
encontramos en el universo de los negocios
pueden constituirse y funcionar. Sólo
el inversionista puede tener la discreción
de reservarse el derecho de escoger la dimensión
de su Empresa o de su comercio de acuerdo
con su situación económica o
capital disponible.
En
Haití cualquier individuo sin discriminación
puede ser propietario, el traspaso de los
títulos se cumple en las condiciones
determinadas por la ley. La importación
de los bienes se rige de forma equitativa;
siempre que los bienes de equipamientos sean
el objetivo preferencial en función
de la política de incitación
a la inversión practicada por el Gobierno.
En el comercio exterior en general cualquier
comerciante tiene el derecho de escoger sus
abastecedores y mercados, de esta forma en
el registro de sus socios comerciales la tendencia
sólo es el reflejo de las facilidades
o ventajas encontradas por el hombre de negocios
haitiano en el mercado externo, la influencia
de la acción del estado sólo
se limita a los acuerdos y convenios que existen
a niveles bilaterales y multilaterales.
Los
procedimientos comerciales y el nuevo código
de inversiones hacen de Haití un espacio
receptor de inversionistas con muchas ventajas
comparativas para estas últimas.
Como
estado insular, Haití es un espacio
propicio al desarrollo de instalaciones turísticas
y hoteleras.
La
mano de obra abundante, motivada por un manifestante
deseo de trabajar, con su gran disponibilidad
de horario, la diversidad en la formación
ubica a Haití entre los países
donde el porvenir de las empresas consagradas
al sector agro-industrial, la industria ligera,
la industria alimenticia, química y
a las posibilidades de subcontratación
están más que asegurados por
el simple acondicionamiento de la realización
de las inversiones necesarias.
La
inversión extranjera en Haití
está protegida por las leyes sobre
la propiedad y los contratos internacionales
tradicionalmente respetados por el Estado
haitiano. Esta garantía para los ciudadanos
de algunos países está reforzada
por los acuerdos bilaterales de protección
recíproca de las inversiones extranjeras.(Siguiente)
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